Con poco más de cincuenta años accedió a la capitanía general de Barcelona, desde donde asaltaría el poder. Sentía la necesidad de “salvar” el país del desbarajuste en que se hallaba: conflictos con el Ejército, levantamientos sociales contra la sangría marroquí, atentados anarquistas... Influyeron también en su decisión las propuestas del fascismo europeo, especialmente difundidas desde la Italia de Mussolini.
En poco más de un año, Primo se forjó una imagen de garantizador del orden ante la amenaza separatista catalana y las acciones del anarquismo y consiguió el apoyo de la Lliga, el partido que representaba el catalanismo moderado.
DIRECTORIO MILITAR
El dictador y el rey se concedieron tres meses para llevar a cabo una acción de gobierno sintetizada en estos propósitos: purgar la clase política, restablecer la paz social y encontrar una solución al problema de Marruecos. El primer gabinete de Primo de Rivera duró hasta finales de 1925 y estuvo formado por militares.
DIRECTORIO CIVIL
El primer signo de cambio fue la sustitución del Directorio Militar por otro civil. Los años dorados del régimen de Primo de Rivera fueron los tres siguientes a este cambio de gabinete. Entonces se vivieron los mayores logros económicos, unas políticas fiscales alejadas del caciquismo, el fomento de infraestructuras o la celebración de las exposiciones universales de Barcelona y Sevilla en 1929.
Sin embargo, la tozudez del general por mantenerse en el poder y su torpeza con varios estamentos clave le valieron la animadversión de quienes tenía por amigos. Primo presentó la renuncia al rey y marchó a París a principios de 1930.

No hay comentarios:
Publicar un comentario