En la actualidad, vivimos en un mundo en el que el individualismo y el consumismo, tan distintivos de nuestra generación, nos han desconectado del encuentro con el otro. Parece que la cantidad de información, comodidades, entretenimiento y actividades recreativas que poseemos hoy por hoy no se pueden equiparar a los tiempos pasado. Así, es evidente que la vida que llevamos, en ciertas ocasiones, puede llegar a ser un distractor importante de la tarea de evangelizar a todas las naciones. Más aún, parece que en virtud de vivir nuestro mundo “moderno” y tecnológico, algunos parecen pensar que ya no hay necesidad de alcanzar aquellas regiones que no han sido alcanzadas por el evangelio. Sin embargo, esto es indudablemente un error de gravísimas consecuencias. Existe una urgencia fundamental de poder llevar el evangelio a todo aquellos que no lo conocen.
https://voz.logos.com/2018/04/27/las-misiones-y-la-importancia-de-hacer-misiones/
EL MISIONERO
En la actualidad significa enseñar el mensaje de Jesucristo a personas de culturas diferentes a la del misionero. Generalmente se piensa en aquellas sociedades que no han escuchado el evangelio o en donde la penetración de este ha sido muy débil. Podemos añadir aquellas regiones en donde se tiene un evangelio distorsionado.
Un misionero debe prepararse primero.
El segundo paso es adaptarse a la sociedad. Deberá visitar la sociedad y conocerla personalmente.
Finalmente deberá adaptar el mensaje del evangelio a la sociedad para que este se entienda en el sentido que tiene y pueda haber conversiones.
El objetivo del misionero deberá ser el de formar iglesias locales dentro de esa sociedad y ayudarlas hasta que puedan ser autónomas y crecer bajo su propio impulso, pudiéndose decir que una vez logrado esto el misionero habrá cumplido su trabajo satisfactoriamente.

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