1. No saber lo que quieres conseguir.
2. Que tu discurso y tu imagen no se ajusten a la audiencia.
3. Pretender mostrarse diferente de como uno es.
4. No hacer contacto visual con los asistentes.
5. Quedarse petrificado detrás del atril.
6. Tener miedo a innovar.
7. No preparar lo suficiente la presentación.
8. ¡Aburrir al personal!
CÓMO MEJORAR
- Conoce a tu audiencia: conocer a tu audiencia es la manera más eficiente de aliviar el nerviosismo experimentado antes y durante una actuación pública. Este consejo, sin embargo, va más allá de eso.
- Trabaja la interacción con los oyentes: si hablas como si no tuvieras a alguien escuchando, la tendencia es que los oyentes no se sientan incluidos.
- Utiliza recursos audiovisuales: hoy en día, las herramientas de tecnología de transformación digital a las que tenemos acceso facilitan cualquier forma de comunicación.
- Evita vicios de lenguaje: llamamos vicios del lenguaje a las expresiones, a menudo involuntarias, que aparecen entre las frases con el objetivo inconsciente de llenar el silencio.

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